Los prejuicios. Cuánto daño hacen a las personas. Y aunque parezca increíble todavía hay personas que se sienten molestas porque un familiar es discapacitado.
Y voy a contarles una historia real, sin ficción pero que entraña un mundo de complejos, incomprensiones y hasta falta de sensibilidad y amor.
Alguien a quien conozco le pidió a su progenitora, la que residía en otro municipio con su otro hijo y su esposo, que viniera a vivir con ella porque allá estaban muy lejos y la vejez ya les impedía continuar viviendo solos y con un hijo parapléjico en silla de ruedas y con retraso mental.